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CULTURA

Katyna Henríquez protege la sombra del poeta

Ramos Sucre entre ceja y ceja

El 9 de junio se cumplen 109 años de su nacimiento y el 13 se cumplen 69 años de su fallecimiento. El Fondo de Cultura Económica coincidió con ambos aniversarios al publicar la Obra poética del escritor cumanés, cuya compilación fue realizada por la investigadora venezolana, quien durante años, y a través de varias ediciones, algunas extraordinarias, ha divulgado su obra en América Latina y Europa

RUBEN WISOTZKI

Murió envenenándose con apenas 40 años. Algunos dicen que quería encontrarse con la muerte a través de su escritura, otros que quería aplazar la muerte a través de su escritura. Sea como fuere, José Antonio Ramos Sucre, nacido en Cumaná en 1890 y fallecido en Ginebra en 1930, está hoy con vida gracias al esfuerzo de personas como Katyna Henríquez, quien desde muy joven se ha propuesto divulgar la obra de este poeta fundamental en el panorama literario venezolano.

Al ya reconocido esfuerzo editorial venezolano, realizado por Monte Avila Editores Latinoamericana que publicó una Antología poética en 1970 (y que reedita en estos días con prólogo de Francisco Pérez Perdomo), y por la Biblioteca Ayacucho, que publicó su Obra completa en 1980 (con prólogo de José Ramón Medina), se une la Obra poética, editada por el Fondo de Cultura Económica, junto a Equinoccio, la editorial de la Universidad Simón Bolívar, con prólogo de Guillermo Sucre y la compilación de Katyna Henríquez.

-Para conmemorar el aniversario de un escritor como Ramos Sucre poco sirven los discursos, los himnos y las placas, lo que realmente importa son las reediciones de sus obras.

-Es verdad. Monte Avila Editores acaba de reeditar una Antología poética, con prólogo de Francisco Pérez Perdomo, y el Fondo de Cultura Económica editó, junto a Equinoccio, su Obra poética, compilada bajo mi responsabilidad. En este libro están los tres de José Antonio Ramos Sucre: La torre de timón, Las formas del fuego y El cielo de esmalte. Además, contiene las cartas que él escribió y cuenta con nada más ni nada menos que con el prólogo de Guillermo Sucre. Ambos aportes editoriales son bienvenidos para la divulgación de la obra del poeta, pero la importancia real de Obra poética es que cubrimos todo el continente, ya que el Fondo de Cultura tiene una fuerte presencia en varios países de América Latina.

-Pero no es la primera vez que usted se involucra en la edición de un libro del poeta cumanés...

-No, también estuvo a mi cargo el libro Las formas del fuego, de la editorial española Siruela, una bella edición que está agotada. En 1984 me fui a España, viví allá 6 años, trabajé en varias editoriales, entre ellas Anaya, y siempre me acompañó un solo objetivo entre ceja y ceja: editar a Ramos Sucre.

-Bellísimo objetivo pero algunos dirán que algo curioso.

-Es una vieja pasión. Estudié en la Universidad Javeriana, en Colombia, y mi tesis de grado fue en torno a su obra. Y de allí en adelante fue creciendo mi admiración por él y como ya te comenté toqué las puertas de Siruela con un librito de él bajo el brazo. ¡Imagínate el escepticismo! Presentaba a un autor venezolano del siglo pasado. Pero, afortunadamente, su obra caló con fuerza entre los editores. Primero se presentó un dossier en la revista El paseante y al día siguiente de aparecer la publicación comenzaron las llamadas del medio literario español sorprendido gratamente con los textos presentados de Ramos Sucre. Luego preparamos su obra completa para la colección El ojo sin párpado. Después vino una edición para una universidad de México y una edición especial en Alemania.

-Uno se pregunta si de tanto girar en torno a su obra y su figura cree conocerlo como persona.

-No es sencillo responder que sí o que no. Tengo mis propias historias como por ejemplo mi deseo, por mucho tiempo postergado, de conocer su casa en Cumaná y que pude cumplir, sin que estuviera previsto, el mismo día en que él nació. No sé, a veces quisiera creer que soy una dama veneciana que se le escapó de las páginas y que tengo como misión que sus palabras no mueran.

-¿Cree que de estar con vida Ramos Sucre aceptaría con gusto los esfuerzos que ha hecho por difundir su obra?

-Es el gran autor de este siglo y ello para mí representa un lazo imposible de desanudar.

 

EL NACIONAL - JUEVES 3 DE JUNIO DE 1999

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